Anochece ya. La luz se desploma y queda poco para que la oscuridad temprana del invierno lo envuelva todo. Bajo el arco de herradura de la Puerta de Santiago, que abre la muralla de Segovia al barrio de San Marcos, pasea una pareja ajena a todo. Estampas de mi vieja ciudad, que yo sigo empeñado en capturar cada día.