En la época en que vivimos no está de moda la escala de grises: o es blanco o negro; no hay espacio para las medias tintas; en la polarización de nuestras vidas las soluciones intermedias no se consideran correctas. Sin embargo, nada en nosotros es solo blanco o solo negro. Solo los dálmatas –y algún que otro animal- pueden permitirse vestir de monocromo.