Era algo entrañable: un padre formaba una cadena con unos niños a la salida del colegio. De la mano, todos unidos iban riéndose, felices en ese instante. Pero en las calles también se oían ruidos de grilletes: son nuestras preocupaciones, temores e inseguridades. Son las barreras mentales las que esclavizan al hombre.