Silba el viento y los remolinos de nieve azotan el rostro de la estatua de Juan Bravo, uno de los líderes de la revuelta Comunera, que se sublevó para salvar Castilla de los extranjeros que querían someterla. En la Plaza de Medina del Campo, en Segovia, se recuerda a uno de los capitanes que luchó frente al ejército de Carlos I en la Guerra de las Comunidades, en 1521. Hoy, un aire fresco y de libertad sobrevuela la estatua de Juan Bravo; resuena como un mantra aquel cantar transmitido de generación en generación: “Castilla entera se siente comunera”. No hay nada más silencioso que un copo de nieve; ni nada más deshonroso que el silencio frente a la injusticia.