Hazme caso, esa noción tan abstracta, inabarcable y tan cursi que denominamos belleza, existe. La busco en cada momento. El otro día se me presentó: estaba en cada rincón de la ciudad, en cada paisaje que quería atrapar con mi cámara. Cuando se manifiesta así, para mí es mejor disfrutarla en soledad: la belleza, si es pura como la nieve, es un buen alimento para el alma.