En lo alto de una casa situada junto a la iglesia de San Nicolás hay una veleta de hierro forjado que me llama la atención: es un caballo cabalgando entre las nubes. Hay personas empeñadas solo en mirar de frente, o a los lados; yo recomiendo también mirar a lo alto: la ciudad esconde en sus tejados detalles tan bellos como el de este caballo que lucha solo contra la tormenta.