Al mirar a estos pájaros sobre un cable en la calle Doctor Velasco recordé que mi abuelo me solía contar lo siguiente: “Había ocho pajaritos sobre un alambre y llegó un cazador y disparó con su escopeta matando a dos ¿Cuántos pájaros quedan?” Yo contestaba haciendo la cuenta y decía muy contento: “¡seis¡” Y él me miraba, se reía y exclamaba: “Ninguno, porque los otros se fueron volando”.