Si mis amos quieren tomarse una Coca-Cola en una terraza de la Avenida de Fernández Ladreda, pues me tumbo en medio de los dos y me pongo a ver a la gente pasar, que pinta entretenido. Hay ocasiones en la vida donde, como dependemos de lo que hagan otros, nos toca esperar. No pasa nada, así son las reglas del juego.