Por norma general, no es bueno que el hombre camine solo. El viaje será más fácil si tienes la compañía de un amigo verdadero o de alguien que te quiera tal como eres. Pero en ocasiones si la senda se hace incierta, vuelve sobre tus pasos, repiénsate, busca la raíz de tu esencia: a veces la soledad es la mejor compañía para reencontrar ese camino que te hace avanzar; te aseguro que hay almas que piensan que los desiertos son un buen lugar de vacaciones.