Un hombre ha detenido su Seat Seiscientos para tomar una fotografía de un coche de bomberos de los años treinta. Es un encuentro entre clásicos. En estos tiempos tan tecnológicos, nos hemos acostumbrado a que todas nuestras máquinas tengan una vida útil demasiado corta, es lo que llaman la “obsolescencia programada”. En un abrir y cerrar de ojos, nuestros teléfonos inteligentes, cámaras de fotos o televisores se hacen antiguos. Pasado el tiempo, aquel aparato que guardábamos en un cajón brilla como nunca, se convierte en un objeto de deseo y es apreciado por coleccionistas y nostálgicos; lo que en un momento fue desterrado resucita ahora en forma de clásico. Por eso, conviene no tirar nada, quizá aquello que un día dejaste a un lado sea algún otro día uno de tus bienes más preciados, un clásico que enseñar y apreciar.