El paseo que sube hacia mi casa hoy era una alfombra de hojas. Los árboles se renuevan cada otoño: se desprenden de las hojas viejas y producen nuevas. Propongo imitarlos: soltar en el camino aquello que nos lastra, liberarnos de los miedos y de las viejas ataduras que nos impiden avanzar, rechazar el desencanto, no dar respiro al pesimismo, poner una barrera altísima a la tristeza. Se trata, en fin, de afrontar lo venidero con una nueva mirada, obligatoriamente optimista. Marcel Proust dijo: “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos caminos sino en tener nuevos ojos”. Soltar lastre para poder tener nuevas hojas (ojos) en una primavera que siempre llega: así los inviernos son más soportables.