En estos primeros días de otoño, el sol es distinto en Segovia. Si te acercas a los pies del Acueducto, justo cuando la tarde se va, comprobarás que el sol pinta de naranja las milenarias piedras durante unos minutos, es una rutina de despedida. Con esta caricia, el gigante se enciende y arde ante nuestros ojos; pero es solo por un momento; luego llega el frescor de la noche, el titán se vuelve gris. Sí, estamos en otoño.