Se ennegrecen los cielos al caer la tarde y la ciudad se empeña en ofrecernos estampas con cierto aire de tristeza: la figura de un hombre mayor, que se aleja, ataviado con un abrigo negro y pesado, apoyado en un bastón, su mirada al suelo. Desaparece de la cámara, ya no está. Esta fotografía es la mirada del adiós.