Un paseo nocturno por la parte vieja de la ciudad deja siempre un recuerdo imborrable. El ambiente es mágico, los muros están cargados de la historia de Castilla; se respira una paz monástica. El barrio de las Canonjías de Segovia, en pleno casco antiguo, es uno de los escasos ejemplos de románico civil en España. Situado estratégicamente entre la Catedral y el Alcázar , es sin duda uno de los lugares más misteriosos de la ciudad. Hubo un tiempo en que esta parte de Segovia gozó de gran esplendor gracias a los privilegios otorgados por el rey a sus residentes. Sus casas, muchas de ellas construidas sobre piedra viva, estaban habitadas por clérigos y, según cuenta la historia, no se permitía que habitaran en él mujeres hermosas. El barrio quedaba cerrado de noche por tres puertas. Hoy en día solo conservamos la puerta de la Claustra; las otras dos se eliminaron para allanar el paso al séquito que llevaba al rey Felipe II hasta el Alcázar, donde iba ratificar su matrimonio con su prima, Ana de Austria, el 14 de noviembre de 1570.