Los científicos aseguran que nuestro planeta dejará de ser habitable dentro unos dos mil millones de años. Hasta que llegue esa inevitable tragedia, tenemos la certeza absoluta de que a un día le seguirá otro. No quiero creer que la naturaleza tiene un fin marcado, que los seres humanos no tenemos un plan para evitarlo y que solo podemos ser observadores pasivos de tan fatídico destino. En ese viaje de la tierra hacia su extinción, parece que tu vida no será más que un microscópico lapso de tiempo. Por eso, mientras que estemos aquí, procuremos que nuestro estilo de vida sea lo más respetuoso posible con la naturaleza. Aprovechemos los días de la mejor manera posible, sean oscuros o luminosos, y sintámonos afortunados cuando vengan días en los que el sol marque los caminos de esta manera. El ser humano, en armonía con el medio ambiente, afrontará mejor lo inevitable, aunque eso ocurra dentro de muchos millones de años.