Hace poco leí que Segovia había sido elegida en Estados Unidos entre los veinticuatro destinos de todo el mundo que nadie debería perderse durante el invierno. Desconozco quien hizo esta afirmación, pero no podría estar más de acuerdo con ello: cuando llega el frío, la ciudad se envuelve en una atmósfera mágica y fascinante. El frío de Segovia me gusta porque es seco, no se cala en los huesos como ocurre en otras latitudes más al sur. Aquí es fácilmente soportable si vas bien abrigado. Un experto en clima me asegura que este invierno registrará temperaturas más altas de lo habitual y que lloverá más. Lo único cierto es que cada día que pasa nos acercamos más a la primavera, cuando la ciudad sale de su letargo y se muestra en todo su esplendor.