Mientras la vida es apacible a ras de suelo para los transeúntes, en los tejados de Segovia parecen enfrentarse una paloma y un gallo. Según cuentan los historiadores, el origen del gallo de las veletas se debe al papa Nicolás I, que ordenó que colocaran esta figura en la parte más alta de los campanarios de las iglesias. El gallo simbolizaría las tres negaciones de san Pedro a Jesús después de la última cena. Si te fijas un poco, te darás cuenta de que los gallos tienen tomados los cielos de la ciudad, entre otras cosas, porque abundan los templos. Segovia es una de las poblaciones con mayor número de iglesias románicas de España y quizá de Europa.