A resguardo del mal tiempo, las sillas y las mesas se apilaban en una esquina de la Plaza Mayor. Sin duda, aquella minuciosa tarea había sido obra de un hombre habilidoso y también previsor pues con su acción se había adelantado al tremendo aguacero que caería sobre nuestras cabezas. Practicamos poco el anticiparse a los problemas; aplicar inteligencia para resolverlos de antemano es una facultad que no todo el mundo tiene. Es evidente que hay individuos que sí…