Si a aquellos hombres del pasado que levantaron las primeras piedras de este edificio, allá por el siglo XIII, les mostraras que ahora se puede acceder a gran parte del conocimiento del mundo a través de un aparato que cabe en una mano, se quedarían sin habla, estupefactos, al borde del desmayo. Está bien, tienes razón: hoy no podemos vivir sin tecnología. Si falla el móvil, la tableta o el ordenador, el hombre contemporáneo se siente desamparado. Es un dependiente tecnológico. Libérate por un momento de todos esos aparatos electrónicos: es una buena manera de sentir eso que llaman libertad individual