Marlon Kerim, amante confeso de los vehículos históricos de dos ruedas, es un joven estudiante turco que cursa Administración de Empresas y Derecho en Segovia. Cuando conduce su moto clásica de los años 50 por el casco antiguo de Segovia asegura que se siente como si manejara una máquina del tiempo: las calles medievales del centro de la ciudad ciertamente favorecen esta ensoñación. “No hay nada comparable a que el viento sople a través de ti, el olor a gasolina y aceite, y el rugir del motor”, confiesa. Hace ya dos años Marlon Kerim llegó a Segovia para estudiar en IE University; antes de llegar a la ciudad ya había visitado un buen puñado de países y domina con fluidez cinco idiomas: además del turco, habla alemán, inglés, francés y español. Nunca podía imaginarse que Segovia, una ciudad tan pequeña en el mapa, le iba a enamorar desde el principio. “Me siento orgulloso de poder decir que soy un segoviano más”, asegura con una sonrisa. Marlon Kerim: el motero que llegó de Oriente y que guardará a Segovia siempre en su corazón.