A veces somos tan débiles que nos quedamos atrapados en un túnel imaginario del que somos incapaces de salir. Paralizados por nuestros problemas, no acertamos a dar un paso; todo parece detenerse, nos ciegan los problemas diarios, y por momentos solo creemos que hay oscuridad. En esas situaciones hay que ser valiente y confiar: siempre hay una luz dispuesta a guiarnos.