Me imagino que la energía que se libera en una explosión nuclear o en el choque de dos continentes es inmensa. Un científico podría detallarnos cifras fabulosas a este respecto pero, aun así, la mayor energía que han visto mis ojos ha sido el encuentro de dos almas gemelas. Cuando dos corazones se fusionan, no hay científico capaz de medir tan grande energía.