En ocasiones hay que decantarse por huir, emigrar a un lugar más apacible. Si llueve torrencialmente en la Plaza Mayor, lo más aconsejable es buscar el resguardo de los soportales. Pero cuando huyas, píensalo bien antes, ten la certeza de que vas hacia una situación mejor, no sea que llegues a un sitio donde verdaderamente te cales hasta los huesos. La huida siempre tiene que ser en línea recta y acompañada de una gran determinación.