Los muñecos rodean a la niña. Si pudieran hablar cuántos rostros de felicidad nos contarían. De pequeño imaginaba que mis juguetes tenían vida; inventaba con ellos disparatadas historias y dejaba volar la fantasía. Los expertos aseguran que en los primeros tres años de vida es importante exponer al niño a todo tipo de estímulos para que su mente se abra a un mundo cada vez más grande y emocionante. Usa tu imaginación, anímale a que utilice la suya. La imaginación es una facultad de los hombres felices.