Dicen los que saben que llegan cambios profundos para todos. Es mala época para el inmovilismo. Todo lo que se quede quieto, caerá; y los que no se adapten a la nueva situación, sucumbirán en el camino. Puede que la llegada de unas ramas florecientes sea una mala noticia para el árbol viejo, pero también es la señal inequívoca para todas las plantas de que hay esperanza de reverdecer.