El invierno en Segovia es soportable porque no es húmedo, no es un frío que cala en los huesos. Cuando llega la niebla –infrecuente, pasajera– la ciudad parece transportarse a otras latitudes más al norte. La primavera tardará aún en llegar, y a pesar de la nieve o de la lluvia, y de que uno tenga que abrigarse, Segovia en invierno sigue siendo una ciudad hermosa.