Llama la atención sus soportales, que protegen a un buen número de sucursales bancarias, pequeños comercios y bares. La avenida más paseada de Segovia es, sin duda, la Avenida del Acueducto. En mi infancia la recuerdo con un intenso tráfico de coches y con el encuentro constante de gente por sus aceras. Era la gran arteria que atravesaba el Acueducto. Cuando los políticos locales decidieron cortar el tráfico bajo el monumento romano, hace ahora más de veinte años, la calle pasó a ser peatonal. Con el buen tiempo, la avenida se llena de terrazas para que los segovianos y los turistas disfruten del sol de primavera y de una magnífica vista del gran Acueducto.