La felicidad no se encuentra en los caminos más difíciles sino en las pequeñas cosas de la vida. Por ejemplo, en el disfrute de un racimo de uvas al salir de clase. El filósofo Fernando Savater dijo: “El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja, el problema es que a menudo la mente es sencilla y los gustos son complejos.”