En la masa, los individuos se disipan; en ella uno se siente seguro y a salvo de peligros externos al saberse idéntico a los demás. En la multitud, todos parecemos iguales, con un mismo tono y color, como una legión de hormigas sin rumbo. Vivimos en una época donde la mediocridad gobierna a la sociedad, y son minoría –casi invisibles– aquellos que destacan por sus valores, su inteligencia o su integridad. Tú intenta sobresalir de ese enjambre por tu capacidad y buen hacer, tu ética y tu contribución al bien común. No seas masa; sé tú, quienquiera que seas.