Una amiga me asegura que la soledad la espanta, que tiene miedo al abandono. “La soledad impuesta es mala -le dije- pero hay otra, la soledad elegida, que es la que uno decide libremente”. Es sano abandonarse conscientemente, volverse a uno mismo, repensarse; y eso solo se puede hacer en solitario. Gustavo Adolfo Bécquer dijo que la soledad es el imperio de la conciencia. Los grandes genios del pasado crearon sus mejores obras en soledad.