La zona del Azoguejo es un trasiego incesante de seres humanos. Desde lo alto de la escalinata del Postigo del Consuelo solo veo miniaturas. Comparado con la quietud del gran puente de piedra, las personas me parecen un grupo de hormigas en una constante anarquía. El Acueducto no es más que el silencioso testigo de la Segovia en movimiento.