Segovia esconde en los muros de sus calles mensajes de otros tiempos. Hay palabras que me resultan feas, como “limosna”. E incluso una palabra como “caridad”, esa actitud que nos empuja a ayudar a los más necesitados, se me queda corta. Si me dan a elegir, prefiero “solidaridad”. Eduardo Galeano, una de las voces más lúcidas de la literatura latinoamericana, escribió: “La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”. Al dejar atrás aquella calle no pude evitar que resonara en mi cabeza el triste villancico que cierra la película Plácido, uno de los mejores filmes del cine español: «Madre, en la puerta hay un niño y gritando está de frío, ande dile que entre y así se calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la ha habido ni nunca la habrá”. Menos limosnas, más solidaridad. Así nos irá mejor.