Genio de la lámpara, si un día irrumpes en mi vida recuérdame que el primero de los deseos que quiero que me concedas es volver a la infancia. No pretendo abusar de tu poder, por eso solo quiero ser niño por unos días. Una cosa más: quiero que sea en mayo, cuando la ciudad se vuelve de cuento y está tomada por los títeres. Yo quiero que me deslumbren esos muñecos de madera, de tela, de cartón; te aseguro que ellos tienen más vida y transmiten más sentimientos que muchos seres humanos que conozco. Te lo recuerdo una vez más, no me falles: quiero ser niño en Titirimundi.