La bajada que conduce al antiguo convento es una alfombra de hojas secas y crujientes de extraordinarios pigmentos. Si alzas la vista, escondido bajo la frondosidad de los árboles, podrás ver el antiguo monasterio de Santa Cruz la Real. Los colores del otoño están presentes también en sus tejados y en la piedra de sus poderosos muros: noviembre es la mejor época del año para que poetas y pintores encuentren aquí su inspiración.