Lo dijo Platón: “El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento». Cómo me gustaría tener la facultad de congelar el tiempo, como el agua de esta fuente. Parar el tiempo en un momento de plenitud y permanecer así eternamente; o al menos, ralentizar los años, los días, las horas, de tal manera que me aleje de ese momento de felicidad de una forma calmada, inconsciente. El tiempo es un río que no hay presa que lo detenga. Mientras nosotros nos enredados en el día a día; el tiempo se nos escapa como el agua entre las manos.