Entre las miradas atentas o indiferentes de los transeúntes, un chico juguetea con el agua, que cae a mares. Si una tormenta descarga sobre la arteria principal de Segovia tienes dos opciones: refugiarte donde puedas, o disfrutar de la lluvia esquivando y pisando los charcos a tu antojo. Bajo la lluvia también encuentras sensaciones agradables: el sonido de los pies al chapotear, el agua que salpica tu cuerpo, las gotas de la lluvia que caen por tu rostro… Lo cantaba Joaquín Sabina: “Pisando charcos bajo el aguacero/ también se puede cantar un bolero/ Con estos labios que tanto han callado/ que tanto han mentido/ que tanto han besado”.