Desde lo alto de la puerta de san Cebrián, el paseante disfruta de un paisaje cautivador: el campus de Santa Cruz la Real, detrás el barrio de san Lorenzo y al fondo, la sierra, que ya no acumula nieve a estas alturas de año. Segovia propone al viajero rincones maravillosos: el juego consiste en aventurarse a encontrarlos y ver la ciudad desde la otra cara de la postal.