La sombra del Acueducto de Segovia se apodera de todo el espacio; la luz ha retrocedido ante el coloso de piedra, que estira su imponente silueta y cubre con su negrura los edificios colindantes. Cuidado con las apariencias, no todo es lo que parece. Hay personas que proyectan una gran sombra y que, a la hora de la verdad, tienen poca altura. Ya nos lo advirtió el poeta alemán Friederich L. Freiherr von Hardenberg: “Cuando veas un gigante, examina antes la posición del sol; no vaya a ser la sombra de un pigmeo”.