La luz de la tarde jugaba con los transeúntes y los proyectaba sobre la pared: aquello parecía un prodigioso espectáculo de sombras chinescas. Es una percepción que tengo: ahora más que nunca el ser humano camina entre sombras. Hay demasiada oscuridad acechándonos; hay demasiados estímulos negativos a nuestro alrededor. Somos indiferentes ante la injusticia, pasivos ante la desgracia, insolidarios con el más necesitado. Es urgente que reaccionemos antes de que sea demasiado tarde: apliquemos en nuestro día a día aquellos valores que nos hacen más humanos. La escritora norteamericana Helen Adams Keller dejó escrito: “Mantén tu rostro hacia la luz del sol y no verás la sombra”. Por eso, es mucho mejor caminar a plena luz en campo abierto, que petrificarse en una habitación en penumbra.