Navegando por la Red encuentro una frase del escritor estadounidense Elbert Hubbard en la que me detengo: “Existe algo mucho más escaso, fino y raro que el talento. Es el talento de reconocer a los talentosos”. Me gusta la idea. Todos los días me cruzo con gente con talento, personas creativas que se aproximan a la genialidad. Muchos de ellos no saben de su talento, son incapaces de desarrollarlo o algo peor, nadie les apoya. El talento es un don natural, pero sin constancia, sin trabajarlo, sin recibir un empujón, esa cualidad, casi divina, no es más que humo, se queda en nada. Debemos reivindicar a las personas talentosas, apoyarlas desde el momento en el que advertimos en ellas esa capacidad; hay que animarlas a que exploten ese talento todo lo que puedan. Claudia Ochoa y Corine Ackermann son dos ejemplos de jóvenes en las que se observa esta inclinación. Acaban de ganar la segunda edición del Business Plan Challenge de IE University, un concurso de ideas sobre planes de negocio, por su proyecto ‘Citizen Five.0 Travels’. Su idea: una agencia online de viajes humanitarios para estudiantes. Si se apoya el talento de la juventud, hay razones consistentes para pensar en un futuro más optimista.