La luz desplegada en el suelo formaba un carril de líneas rectas y señalaba el camino a clase. Los pasillos de este antiguo convento, cuando son bañados por la luz de la mañana, me recuerdan a los grandes corredores de una nave espacial. El sol es un hábil arquitecto que dibuja sombras con trazos perfectos. Date un paseo por la universidad y entenderás que aquí la luz no se desdobla con estridencias por suelos y techos, es pura armonía.