Busca un horizonte al que seguir. Por muchas piedras que te encuentres en tu camino, nunca pierdas esa línea que divide el cielo y la tierra. Recuerda que las nubes nunca podrán ocultar el sol eternamente, por eso no pierdas la perspectiva de una gran meta. Y si tu camino se hace incierto, detente un momento, levanta la vista y mira al horizonte. Los genios del pasado lograron grandes hazañas porque siempre tuvieron en mente el anhelo de un gran horizonte.