Las cigüeñas blancas, esas aves migratorias que tanto me fascinan, han regresado a los campanarios de Segovia desde las remotas tierras africanas. Estas cigüeñas ya han sido testigo de excepción de las primeras nevadas del año. Siempre que paso por aquí, por el antiguo convento de Santa Cruz la Real, procuro detenerme al menos un instante, observar su nido familiar, y comprobar cómo ellas también se distraen observándonos desde lo alto. Dicen que su presencia anuncia la primavera; me temo que han vuelto demasiado pronto