En las tardes calurosas de mayo, el claustro principal del antiguo monasterio es ideal para retomar el estudio y terminar las tareas de clase. En tiempos pasados, esta misma zona bien pudo ser lugar de recogimiento y estudio para sus primeros habitantes, los frailes dominicos, allá por el siglo XIII. Es magnífico pensar que un espacio tan bello, tan ligado a nuestra historia pasada, sea utilizado en el presente por los universitarios como un espacio perfecto para estudiar y prepararse ante el futuro.