Reconstruido en la época de los Reyes Católicos, por los pasillos de Santa Cruz la Real pasearon nobles y villanos, reyes y reinas. Fue convento, orfanato y residencia de ancianos; ahora sus muros albergan la universidad. Varios estudiantes se toman un descanso tras una clase ajenos a las innumerables historias que los viejos muros callan.