Es una gata carey con dos nombres: “Conchita” y “Lucrecia”. Yo prefiero el segundo, en alusión a la Hija del Papa Alejandro VI, Lucrecia Borgia, representante para muchos el maquiavelismo de la Italia del siglo XVI. Una asociación un poco fea, pero es que fea es la gata. Un día apareció por el campus y todos la adoptamos como mascota. Estaba preñada, y perdió a todas sus crías; solo se salvó una, que encontró un nuevo hogar gracias a un grupo de personas que trabajan en IE University. Finalmente, Lucrecia fue llevada a “la Gatera” una protectora que ayuda a animales en peligro, en especial a los gatos.