Me gustan los días en los que la universidad se engalana para las graduaciones. Ese trasiego constante de gente tan diversa por los pasillos, por el Aula Magna, por todo el campus, que cobra aún más vida en estos días de fiesta. Veo a los alumnos y a sus familias felices por haber culminado un trabajo bien hecho. Y todo el mundo con sus cámaras fotográficas, atrapando un momento de felicidad; ese que proporciona saber que se ha conseguido la meta alcanzada. En estos tiempos de tanta competencia, el conocimiento es un bien supremo. Nunca dejes de aprender, de conocer, de mejorar. Ya lo dijo Simón Bolívar: Un hombre sin estudio es un ser incompleto.