De una esquina del claustro principal llegaban los sonidos de una guitarra, un violín y el murmullo de una joven voz; a esas horas tardías, sorprendía que una canción rompiera el silencio de la universidad. Era como el canto de las sirenas de Ulises. Lejos de atarme a un mástil que me alejase de la tentación, como hizo el legendario héroe griego en La Odisea, me acerqué para disfrutar de la música, que era ciertamente cautivadora. Cécile Nolan, estudiante francesa, acariciaba las cuerdas de una guitarra quieta mientras movía con soltura sus dos manos, con la certeza de que tocaba la nota justa. Sus compañeras, en la voz y en el violín, eran el complemento perfecto. De padre irlandés y madre norteamericana, Cécile Nolan decidió estudiar Comunicación en España y seguir desarrollando aquí su faceta artística. Desde muy pequeña le apasiona cantar y desde hace seis años toca la guitarra. Ahora, junto a tres amigas, ha fundado el IE University Music Club. «Me encanta la música y, sobre todo, cantar y tocar junto a otras personas con voces e instrumentos diferentes», me reconoce. También me cuenta que le apasiona el poder de la palabra -se percibe en ella al instante-, de ahí su vocación de periodista y comunicadora. No quiero interrumpir el ensayo y abandono el claustro sin hacer mucho ruido, con la seguridad de que el arte de Cécile Nolan es ya extraordinario.